Respeto

Tal parece que queremos terminar con la vida de nuestro planeta, como si estuviéramos aburridos de vivir en él.

La palabra respeto significa la consideración y la deferencia que se tienen hacia una persona, un animal o una cosa por su valor, y que nos llevan a no faltarles. Pero el respeto va mucho más allá, pues es un concepto altamente espiritual. Solo cuando la persona evoluciona espiritualmente comprende de verdad la importancia y el significado del respeto.

Existe un vínculo muy estrecho entre la solidaridad, la dignidad y el respeto. En múltiples ocasiones me he preguntado lo siguiente: ¿habrá respeto cuando un hijo no obedece a sus padres? ¿Habrá respeto cuando maltratamos a los animales? ¿Habrá respeto cuando somos crueles con nuestros hijos? ¿Habrá respeto cuando el maestro no cumple con su deber? ¿Habrá respeto cuando el estudiante no cumple con sus tareas? ¿Habrá respeto cuando el jefe no da los buenos días? ¿Habrá respeto cuando tratamos de imponer nuestros puntos de vista en forma dogmática y totalitaria, sin tomar en consideración los ajenos? ¿Habrá respeto cuando tratamos como adversarios a nuestros hermanos si no comulgan en términos políticos o religiosos con nosotros? ¿Habrá respeto cuando un jefe tiene la osadía de dirigir una reunión sin haberse preparado mental y emocionalmente? ¿Habrá respeto cuando derrochamos indiscriminadamente grandes cantidades de agua, tan necesaria en tantas partes del mundo? ¿Habrá respeto cuando gastamos energía eléctrica sin necesidad y luego nos quejamos de las altas facturas? ¿Habrá respeto cuando arrojamos latas y botellas en playas, parques y paseos, en perjuicio de la estética y del bienestar de todos? ¿Habrá respeto cuando cortamos árboles por puro capricho y no sembramos otros?

Tal parece que queremos terminar con la vida de nuestro planeta, como si estuviéramos aburridos de vivir en él. Si analizamos estas y otras preguntas que se me quedaron en el tintero, veremos cómo empieza a producirse un cambio de actitud que no solo nos ayudará a entender mejor a nuestra familia, a los demás miembros de la comunidad y todo lo que nos rodea, sino también a quererlos, valorarlos y cuidarlos. También nos ayudaría a tener mayor paz con nosotros mismos y a poner nuestro granito de arena para que este mundo sea cada vez un lugar más habitable y hermoso.

Recordemos que el respeto es un valor universal. El respeto que damos a todo lo que existe nos dignifica. Todo ser humano, animal o cosa merece respeto. En un viaje reciente al Balneario de Dorado observé durante el camino que el único animal que lo ensuciaba y estropeaba todo era precisamente el que más debería cuidarlo: el ser humano. El que destruye, daña y degrada a los demás se destruye, se daña y se degrada a sí mismo. Quien respeta a todos se respeta y se dignifica.

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